Al señor reclamé de mi existencia
un motivo, hasta que perdí la voz
rogandole al dolor, clemencia
angustiado se moria mi corazón.
No entender que el amor es un misterio
no encontrar un sentido a su razón
cuando el sol aparece en las tinieblas
amanece dando a luz una ilusón.
Solitaria veo crecer una esperanza
en los sueños de una nifa sin pudor
que fue niña en los jardines de la Alhambra
embriagada del perfume de una flor...
Y de pronto, recordar que en lontanza
que un buen día yo contigo me encontré
y a la orilla de mi boca con locura
en tus labios con tus besos
naufragué.

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